Hablemos de cosas serias. De jazz español con vocación europea y alcance mundial. De la cantera gallega, que es imparable (el contrabajista Baldo Martínez y el pianista Abe Rábade plantaron una simiente que no deja de arrojar frutos ilusionantes), y de los remites con nombre femenino, que nos provocan una sensación más alentadora.

Hablemos de Lucía Martínez, una batería viguesa de 44 años a la que ya le había cundido muchísimo el tiempo, pero que ha encontrado una fascinante nueva forma de expresión con ese fantástico quinteto berlinés, The Fearless, que se ha convertido en su prolongación natural. El nombre de la banda es afortunado (Los Sin Miedo), y el de esta segunda entrega del tándem, elocuente: porque bien está apelar a la esperanza cuando disponemos de una banda sonora como esta, así de cautivadora y plural, tan capaz de completar en un suspiro la distancia entre la caricia y el pellizco, tan versátil a la hora de recorrer emociones divergentes en estos tres cuartos de hora que se vuelven, en su amenidad plural, gozosamente fugaces.

Basta comprobar, sin ir más lejos, cómo cada uno de los cuatro primeros cortes maneja coordenadas muy dispares para que se incremente nuestro entusiasmo por estos seis seres humanos luminosos. Hoffnung abre boca con el chispazo de las notas rápidas y entrecortadas, mientras Canción de otoño en Berlín hace bueno su título entregándonos una balada bellísima. Eu veño do fin do mundo se adentra en la magia de los inescrutables recovecos de la geografía gallega gracias a la voz telúrica y siempre misteriosa de la también gaitera Mercedes Peón (qué bien escogida la única colaboración del álbum). Por último, Nacida pra navegare completa la primera mitad con un precioso obstinato de trompa y clarinete (Morris Kliphuis y Benjamin Weidekamp, aunque cueste aprendernos los nombres) que deriva en una endiablada y muy emocionante digresión de la guitarra eléctrica de Ronny Graupe.

Hay muchos quilates en la escritura de Martínez, magnética y melancólica en Traio a forza das mareas, amante de los recovecos en la a ratos medio andaluza (Lucía es profesora en Sevilla) A língua da bolboreta chámase espiritrompa,precioso homenaje, por lo demás, a La lengua de las mariposas, de Manuel Rivas. Los créditos certifican que estas ocho piezas se registraron en los estudios berlineses de Bonello allá por enero de 2023, así que nos queda el interrogante de la demora en liberar una música tan hermosa. Ahora que ya está por fin entre nosotros, abracémosla.

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