Si alguien estaba ansioso por un nuevo gran acontecimiento en las siempre cálidas aguas del soul de ojos azules, puede que la espera haya llegado a su fin. MT Jones es un ya no tan chaval de Liverpool que se curtió cantando largas horas por las calles de Chester desde bien pequeño, compartió viajes y giras con su gran amigo Jalen Ngonda y ha acabado encontrando forma y momento para un álbum de debut, este Joy, que es un estallido de talento cálido, sensualidad vulnerable y amor por las formas clásicas del soul y el rhythm ‘n’ blues. Lo mejor de Jones es que no se ha precipitado con grabaciones menores ni una inacabable sucesión de epés bisoños y primerizos. De ahí que este primer elepé haga honor a su apelación titular a la alegría y suponga seguramente el mejor estreno en lustros de un artista blanco aspirante al cetro de los grandes genios de la música negra.

A MT se le nota a la legua todos los años de preparación y las horas de vuelo previas antes de decidirse a entregar estas 11 canciones de autoría o coautoría propia, ambición evidente y arreglos arrolladores, como dejan claro esas envolventes segundas voces y las pinceladas de flauta para So lost o el trasfondo de cuerdas que abraza la espectacular Gentle reminder. Hablamos de uno de los tres sencillos extraídos de Joy, quizá el más apoteósico, pero los otros dos, que sirven como arranque del álbum –I don’t understand, Why I cry– ya despliegan un savoir faire inapelable, una capacidad para el soul luminoso que practicaban medio siglo atrás el Marvin Gaye más hedonista o el siempre reivindicable Donny Hathaway, quizá el gran ídolo en la sombra para este liverpudiano sagaz.

No se conforma con poca cosa Jones, que también puede desplegar su ejército de instrumentos de metal en la excelente On your own o echar el telón con una apelación a la felicidad, el disfrute y la vida en buena compañía como Her name is joy. “Una colección de momentos sobre amor, vida, pérdida y todo lo que hay entre medias”, resume el autor en torno a los objetivos que albergaba para este primer álbum, y no negaremos que las expectativas parecen cumplirse con creces.

Ventajas de una visión panorámica, la de quien ha escuchado centenares de viejos vinilos pero conoce también las herramientas del jazz contemporáneo y ha podido tomar nota de antecesores recientes como Leon Bridges, cuyo influjo parece asomar en otra exquisitez de ribetes orquestales, Tastes like you. MT Jones se retrata en contraportada sentado en un viejo sillón de escay junto a una vetusta y enorme rocola: un resumen gráfico maravilloso de lo que se encierra en este estreno encantador.

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