#UnDiscoAlDía

Todos los días, de lunes a viernes, una reseña discográfica de actualidad nacional o internacional. Las novedades más esperadas, cuanto antes mejor, pero también los descubrimientos, las rarezas, los debuts…

Anna Ferrer: «Pa» (2026)

La cantautora tradicional menorquina concibe su cuarto trabajo en torno a una línea argumental inesperada, el pan, como homenaje a las cuatro generaciones paternas en el obrador familiar de Maó. El alimento básico por antonomasia se convierte así en símbolo de sustancia y de esencia, en amor por la raíz y el legado. Como el pan, es un trabajo de apariencia sencilla, terruñera y humilde, pero con una vigencia más allá de modas y vaivenes

Olivia Rodrigo: «You seem pretty sad for a girl so in love» (2026)

El tercer elepé de la joven angelina es un verdadero estallido de talento, escritura y pop eterno, más allá de que su firmante acabe de cumplir unos escuetísimos 23 años. ¡Tiembla, Taylor Swift! Rodrigo sigue ejerciendo este oficio, ojalá que por muchísimos años, pese a que sufre una pérdida auditiva del 60 por ciento en el oído izquierdo. Se merece mucha cosa buena

The Strokes: «Reality awaits» (2026)

Un álbum esperadísimo y tan interesante como discutible. Parece evidente que el empeño por atiborrar de autotune las tomas vocales de Casablancas pretende simbolizar esa percepción alucinógena y alienada que nos sugiere el mundo actual, pero el rasgo es tan acentuado e insistente que la expresividad del líder del quinteto se ve alterada y difuminada.

Allen Toussaint: «Songbook (deluxe edition)» (2013, 2026)

La manera en que los dedos galopan sobre las teclas blancas y negras es un prodigio de swing, gospel, acentuación y sentido del ritmo: por favor, escuchen de manera consecutiva el instrumental Singin’ the blues y un clásico asociado a Louis Armstrong, Long long journey, para disipar cualquier atisbo de duda

Glen Hansard: «Don’t settle (Transmissions East / Transmissions West)» (2026)

Doble elepé en directo, aunque presentado en dos entregas independientes, ‘Don’t settle’ es una fotografía preciosa y temperamental de un hombre a la vez arrollador y ultrasensible, la encarnación de la excelencia trovadoresca. Aconteció en abril de 2025 en el Funkaus berlinés y es una suerte que este doble álbum inmortalice aquel episodio

Bedouine: «Neon summer skin» (2026)

El cuarto álbum de la artista siria afincada en Los Ángeles refrenda esa sensación de que el folk-pop y la canción de autor del Laurel Canyon no habían estado tan bien representadas en el último medio siglo. Tal que si los Carpenters regresaran a sus momentos de gloria

Teddy Thompson: «Never be the same» (2026)

El noveno álbum del hijo de Richard y Linda Thompson sirve para refrendar su maestría para la canción pequeña y preciosa, para la orfebrería de trazo fino, para ese pulso sentimental que parece invitarnos a abrazar a su oficiante. Diez canciones, apenas media hora de disfrute reconcentrado

Muse: «The Wow! signal» (2026)

Quienes busquen las filigranas guitarreras y los falsetes denodados de Bellamy no tardará en dar con ellos en número e intensidades generosos, cómo no. Pero Muse no son una parodia de Muse en su décimo LP, sino la mejor formulación de su ideario. Y todo ello hasta llegar a ese epílogo bellísimo, ‘Space debris’, que de pronto encuentra un espacio de serena solemnidad

RAYE: «This music may contain hope» (2026)

La artista londinense supera las altísimas expectativas depositadas en este segundo elepe, una suerte de intersección perfecta entre Laufey, Beyoncé y Amy Winehouse Y con algunos invitados de tanto postín como Hans Zimmer o el venerable Al Green

The Rolling Stones: «Foreign tongues» (2026)

No solo es un disco bueno (muy bueno), sino inexplicablemente bueno. A ratos, tanto que no te lo puedes creer. El regreso de la madre-de-todas-las-bandas-de-rock-del-mundo-mundial llega menos de tres años después de ‘Hackney diamonds’, que ya consideramos milagroso porque ponía fin a un silencio discográfico de 18 años