Ya había publicado dos álbumes muy notables y llamativos, pero este tercer elepé que acaba de poner en circulación Olivia Rodrigo es un verdadero estallido de talento, escritura y pop eterno, más allá de que su firmante acabe de cumplir unos escuetísimos 23 años. Un disco temático sobre los vaivenes de un enamoramiento, desde el estallido inicial de emoción y felicidad hasta… la amargura de constatar que la cosa no ha funcionado. No es un argumento revolucionario, de acuerdo, pero el mismo hecho de que una chavala de la GenZ aspire a que le prestemos atención durante tres cuartos de hora ininterrumpidos ya supone en sí mismo un motivo para la esperanza. Qué demonios: para constatar que esta chavalada bien puede darnos mil vueltas.

Si queremos pensar en el cénit del amor, nada como ese título esquemático, tan instagramer, que se escribe u + me = c3 y debemos traducir por “You and me equals a heart” (“Tú y yo somos un corazón”). Pero es que el álbum de Olivia es llamativo y brillante hasta en su título, You seem pretty sad for a girl so in love, “Pareces bastante triste para una chica tan enamorada”. Y el periplo de 12 canciones o momentos comienza con una de las canciones más comentadas del año, ese Drop dead, primer sencillo del álbum, que llegó al número 1 de la revista Billboard, lo que convierte a su autora en la primera artista que consigue el número 1 consecutivamente con los tres primeros singles de sus tres primeros elepés.

Drop dead habla de la fascinación de la primera cita, de esos nervios previos al encuentro con alguien que ya intuimos muy atractivo y especial. Todos los indicios apuntan a que el cancionero se refiere a quien fuese pareja de la muchacha entre finales de 2023 y finales de 2025, el actor británico Louis Partridge. Primero, porque encajan las fechas. Pero sobre todo por un verso muy curioso: “Piscis y Géminis, pero creo que podríamos encajar bien”. Ella es Piscis (20 de febrero) y, ¡eureka!, Partridge es un Géminis del 3 de junio, también de 2003. Como las cosas al principio van tan bien, Olivia solo sufre cuando tiene ganas de contarle algo a su chico y él en ese momento no está a su vera. Y de ahí surge el pálpito de Maggots for brains, donde suspira: “Se me hace tan extraño que él no esté aquí…”. Más indicios, en efecto: Partridge vive en Londres y Olivia –de padre filipino y madre germanoirlandesa– está afincada en Los Ángeles, a 11 horas de avión.

Abonando la vieja tesis de que las mejores canciones se escriben desde un cierto dolor o congoja, el verdadero cénit del álbum es el que describe la incertidumbre: crees que un gran amor será tu cura, pero… las cosas no suceden así. Y de ahí surge el fabuloso The cure, que la propia Rodrigo califica como “el clímax del disco” (y en cuyo estribillo repite “I’m unraveled”, del surge el título de la gira: “The unraveled tour”.

Para redondear el juego de autocitas, recordemos que Olivia se convirtió en la invitada sorpresa de The Cure en el festival de Glastonbury de 2025, y aquello fue una conmoción: nadie la esperaba y nadie imaginaba una química tan brutal entre ella y Robert Smith. Que The cure se titule así solo es una “feliz coincidencia”. Pero… el álbum incluye la primera colaboración en toda la discografía de Olivia Rodrigo con el tema What’s wrong with me, cuyo invitado es, en efecto… ¡Robert Smith!

Que a los 23 años, y ya por su tercer álbum, Rodrigo haya sido capaz de tanto solo permite exclamar: ¡Tiembla, Taylor Swift! Anotemos una curiosidad asombrosa. Olivia sigue ejerciendo este oficio, ojalá que por muchísimos años, pese a que sufre una pérdida auditiva del 60 por ciento en el oído izquierdo. Se merece mucha cosa buena.

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